Autualizado: Mayo 2013

PACHACÚTEC CAMBIA EL RUMBO DE HUAROCHIRÍ

Por Pedro Pablo Inga Huaringa

  1. Respetó las creencias de los pueblos conquistados.
  2. Fue un gran administrador, filósofo, y un inca muy carismático.
  3. Con frio, pero cambió el destino de Huarochirí para siempre.

Introducción

El Inca Pachacútec era el gobernante de la tierra y un Inca de deidad suprema más que una leyenda durante el imperio incaico. Pachacútec fue el fundador del Imperio de los Incas, fue también el transformador del mundo Andino. El nuevo papel de los Incas en el espacio Andino generó nuevas necesidades y tareas que fueron afrontadas con eficacia. Ya siendo viejo, Pachacútec  se dedicó a la confirmación de las leyes de sus antepasados, y a la promulgación de las nuevas leyes para el bienestar común.

Como parte de su visión de estadista y caudillo guerrero ha conquistado muchos lugares de tribus, extendiendo considerablemente sus dominios. Al igual que sus antecesores, Pachacútec fue un gran conquistador, guerrero y emperador, en la que diversas crónicas afirman que fue también un gran administrador, filósofo, observador de la psicología humana y un Inca muy carismático.

Pachacútec es el primer Inca histórico, que inicia el periodo imperial y de expansión de los Incas. Por esta razón algunos historiadores lo llaman a Pachacútec “el primer Emperador Inca”. El gobierno de Pachacútec se extendió entre 1438 y 1471. Fue un gobierno de grandes conquistas territoriales y muchos lo consideran el organizador y administrador definitivo del Imperio Incaico. El jesuita Bernabé Cobo, a mediados del siglo 17, su opinión condensaba en esta forma: “Fue este rey el más valiente y guerrero de todos los incas, porque él ordenó la republica con el concierto de leyes y estatutos que guardó todo el tiempo que duró de entonces a la venida de los españoles”. 

Pachacútec cambia el rumbo de Huarochirí

El inca Pachacútec fue el gobernante de la tierra y un inca de deidad suprema, una leyenda del imperio incaico. Pachacútec fue el fundador del Imperio de los Incas y fue también el transformador del mundo andino. El nuevo papel de los incas en el espacio andino generó nuevas necesidades y tareas que fueron afrontadas con eficacia. Ya siendo viejo, Pachacútec se dedicó a la confirmación de las leyes de sus antepasados, y a la promulgación de las nuevas leyes para el bienestar común.

Como parte de su visión de estadista y caudillo guerrero ha conquistado muchas tribus, extendiendo considerablemente sus dominios. Al igual que sus antecesores, Pachacútec fue un gran conquistador, guerrero y emperador, eso señalan las diversas crónicas y que también destacan sus dotes de gran administrador, filósofo y observador de la psicología humana. Fue, sin duda, un inca muy carismático.

Pachacútec es el primer inca histórico que inicia el periodo imperial y de expansión de los incas. Por esta razón, algunos historiadores llaman a Pachacútec “el primer Emperador Inca”. El gobierno de Pachacútec se extendió entre 1438 y 1471. Fue un gobierno de grandes conquistas territoriales y muchos lo consideran el organizador y administrador definitivo del Imperio Incaico. El jesuita Bernabé Cobo, a mediados del siglo 17, opina en esta forma: “Fue este rey el más valiente y guerrero de todos los incas, por que él ordenó la república con el concierto de leyes y estatutos que guardó todo el tiempo que duró de entonces a la venida de los españoles”.

Pachacútec ha cambiado el rumbo de Huarochirí para siempre. Fue en el tiempo cuando las tribus de la región estaban creciendo y extendiéndose, formando pequeños ayllus, mientras que Pachacútec continuaba su misión de conquista para el imperio incaico. Después de las conquistas de los pueblos visitados, Pachacútec llega a Huarochirí. En esa época, el área de Huarochirí estaba poblada por tribus. Así, como visitante, Huarochirí fue conquistada por Pachacútec e incorporada al Imperio Incaico. Una leyenda sustenta que cuando el conquistador cuzqueño llegó a la zona sintió tanto frío que solicitó algunas ropas. EL nombre de Huarochirí proviene de dos voces: HUARO, que significa falda o ropa, y CHIRI, que significa frío.

Es posible que los mitos y secretos de esta leyenda confirmen la llegada de Pachacútec por los meses de junio, julio o agosto cuando los días son soleados y las noches frías. En esta región, el tiempo es gobernado por las montañas del Pariakaka y sus nieves eternas controlan el clima de sol, lluvia, granizadas y frío. El frío es más acentuado en las noches durante aquellos meses. Se cree también que, a pesar de que imponía las costumbres incaicas, Pachacútec respetaba las creencias de los antiguos huarochiranos, siempre y cuando no contradijeran a su padre el Sol. Esto lo supieron las etnias de Huarochirí y por eso se continuó rindiendo culto al Pariakaka.

En los puntos conquistados, como en la región de Huarochirí, se implementaba un sistema llamado traslados con la finalidad de cumplir las tareas específicas que vertebraron y cohesionaron el imperio. Ellos llevaban consigo las técnicas y modos de producción cuzqueña, enseñaban las leyes, costumbres y divulgaban el rito de la religión de los incas. También parece que realizaban una labor de control de las poblaciones recién incorporadas al Tahuantinsuyo. La tarea se emprendía para producir los alimentos básicos. Otra función, muy significativa, fue extender el idioma quechua con la finalidad de integrarlos al imperio incaico. Sin embargo, en Huarochirí seguramente se dieron cuenta de que se practicaba el dialecto llamado “cauqui”, una combinación del aymara y del quechua. Por lo consiguiente, personas del Cusco que hablaban el quechua tenían que trasladarse al área recién conquistada para proporcionar un ejemplo a la guarnición.

Una vez dominada la región de Huarochirí, Pachacútec emprendió el regreso a tierras cuzqueñas. Pero antes, Pachacútec hizo cambios que marcaba el destino de la gente de Huarochirí para siempre. La población sería gobernada por caciques, que permitiría su bienestar material y espiritual, como por ejemplo mejorar la producción agrícola. Incluso, dentro de estos cambios se adoptaba una nueva cultura y aceptaba nuevas leyes. La gente de esta región tenía que hacer un esfuerzo por aceptarlos y acatarlos. Durante esa época, las poblaciones que habitaban en estos ámbitos culturales aún conservaban ciertas formas de actividad económica como la caza, la recolección de alimentos silvestres y la vida nómada. Pero sus formas de vida fueron prácticamente cambiando paulatinamente y en el ceno de su cultura se asimilaron los cambios.

Así formó parte Huarochirí del Tahuantinsuyo. Por ser parte del imperio incaico, de manera simbólica hasta hoy se iza la bandera del Tahuantinsuyo durante los eventos sociales, culturales y políticos como un símbolo sagrado del pasado.

Nos dejó un ejemplo alentador

Una de las grandes contribuciones que nos dejó Pachacútec fue los principios éticos de gobierno, donde la podemos apreciar cierta tendencia a la correcta distribución del poder. Pachacútec castigaba severamente con la pena de muerte a la corrupción política. Además de su prudencia política y de su lucha contra la corrupción, Pachacútec nos ofrece su capacidad integradora. Con estas medidas nos deja un ejemplo alentador, porque quiso que las estructuras imperiales vayan por el camino correcto con su actuación contra funcionarios deshonestos y aseguró que sus conquistas logradas no corriesen algún riesgo, todo por el bien común para que siga adelante.

Garcilaso de la Vega señala que los incas impusieron sobre los pueblos conquistados su propio derecho sintetizado en tres valores: “No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas ocioso”. El derecho inca estuvo basado en la memoria de los hechos precedentes, es decir, en la costumbre, por tanto, era el “derecho consuetudinario”. Las normas eran establecidas por el inca o por sus representantes. Para preservar la integridad incaica se gobernaba con severidad. De acuerdo al historiador Waldemar Espinoza, las disposiciones no podían dejar de cumplirse. Cualquier forma de in-cumplimiento de la ley se consideraba una falta contra las divinidades. El inca tenía el derecho de imponer la pena de muerte y esta fue aplicada con mucha frecuencia, sobre todo para los delitos de rebeldía, homicidio, adulterio y reincidencia en casos de embriaguez. Los infractores eran castigados como escarmiento, tanto para el culpable como para la población. Las penas podían ser personales o colectivas, según el delito.

Además de la capacidad de una moderación política y de la lucha contra la corrupción, Pachacútec ofrece al Perú contemporáneo una gran lección de capacidad integradora. Deja a Huarochirí no solo ese ejemplo alentador, sino la población tenía que aprender el quechua, los ritos y cómo comportarse dentro esta nueva sociedad.

El efecto psicológico del ejemplo alentador de Pachacútec debió ser enorme. Más grande aún pudo haber sido su efecto para quienes querían convertirse en sacerdotes o magos independientes. Comenzando con los varones mayores de edad, a veces menores de edad, desarrollaron rápidamente la generación de los sacerdotes o magos, quienes se encargaron de conservar el rito sagrado en el mundo andino. Los sacerdotes o magos tenían la responsabilidad de organizar las fiestas rituales y la entrega de ofrendas durante la festividad del Pariakaka para asegurar el éxito de la cosecha, con la abundancia del agua de los nevados de la Cordillera de los Andes.

La historia del inca Pachacútec habla por su propia importancia, comprendiendo sus propios éxitos y consecuencias, dependiendo nada menos de la existencia de los incas, su seguridad y bienestar de las partes en las cuales se componía el destino de un imperio, en muchos aspectos, lo más interesante del mundo. Ha sido comentado con frecuencia por los historiadores si es que los conquistadores no hubieran llegado, el destino del imperio incaico hubiera sido reservado a la gente del incanato que hubiesen decidido su conducta y su ejemplo. La pregunta más importante es que si las sociedades de hombres de aquella época eran realmente o no capaces de establecer un buen gobierno de reflexión y elección, o si hubieran sido destinados para siempre a depender en su constitución política por accidente y fuerza. Cuando reflexionamos si en verdad esto ocurrió, la crisis que llegó con la conquista fue un periodo decisivo y estuvo prevista por nuestros antepasados; debe ser considerada como una desgracia de la humanidad incaica.

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